{"id":123,"date":"2007-12-09T16:37:00","date_gmt":"2007-12-09T16:37:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.bipedosdepredadores.com\/nuevobipe2\/?p=123"},"modified":"2024-03-07T10:09:31","modified_gmt":"2024-03-07T15:09:31","slug":"dobleces","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/bipedosdepredadores.kantoborgy.com\/?p=123","title":{"rendered":"Dobleces"},"content":{"rendered":"<pre style=\"text-align: center;\"><strong>(Di\u00e1logo sobre la m\u00faltiple personalidad)<\/strong><\/pre>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos lo hab\u00edamos prometido. Humberto y yo \u2013dos viejos amigos- realizamos el concertado encuentro en la capital. Sab\u00edamos donde nos encontrar\u00edamos all\u00e1. Humberto iba, como a su propia casa, a una residencia inmediata a una conocida residencia inmediata a la plaza \u201cSucre\u201d, y yo hallaba hospedaje en casa de una amable due\u00f1a de cuartos de alquiler en la calle \u201cMama Cuchara\u201d. Est\u00e1bamos, pues, cerca el uno del otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Coincidencia y suerte de paisanos. En nuestra primera salida por las calles de Quito nos topamos con el cordial amigo ingeniero Duarte, que a la saz\u00f3n presid\u00eda la Asociaci\u00f3n Lojana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Hola!, cu\u00e1nto gusto de verle, dij\u00edmosle, al par de los sendos abrazos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Para m\u00ed es la suerte, amigos, y en tan preciosa ocasi\u00f3n, tan a tiempo\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfQu\u00e9 pasa, ingeniero?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Pues que ustedes han llegado, como ex profeso, para celebrar las bodas de plata de la fundaci\u00f3n de nuestra entidad. As\u00ed que me place invitarles a nuestro local, para la noche de hoy que se har\u00e1 la exaltaci\u00f3n de la reina electa de la Asociaci\u00f3n. Ya saben: no faltar\u00e1n, y no esperen invitaci\u00f3n por escrito.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Humberto y yo nos alistamos al punto y, a la noche, estuvimos en casa de la Asociaci\u00f3n para ver caras recordadas y caras nuevas de paisanos. Tanto tiempo desvinculados, sin saber nada de la gente de la capital y all\u00e1 menos de nosotros. Eso s\u00ed, por la misma desvinculaci\u00f3n nos sent\u00edamos algo cohibidos, con la sensaci\u00f3n molesta del esp\u00edritu hura\u00f1o, a\u00fan no hecho a las circunstancias. Acaso los \u201cchagras\u201d que ya dejaron de serlo, se nos presentar\u00edan como en zancos, por sus buenas posiciones en Quito: unos con altos cargos del Estado, de \u00e9sos en cuyos despachos, sobre la puerta principal, se lee: \u201cAqu\u00ed s\u00f3lo se atiende de 4 a 6 p.m.\u201d; y otros con lujosos bufetes profesionales que les da bastante importancia. Yo y mi amigo todav\u00eda no hab\u00edamos perdido el pelaje de provincianos. Todo esto nos tra\u00eda una f\u00fatil y rid\u00edcula inquietud oculta, que no merec\u00eda que nos la confes\u00e1ramos. A ver!: \u00bfqui\u00e9nes podr\u00edan estar ah\u00ed? Entre los fueron compa\u00f1eros en el \u201cBernardo Valdivieso\u201d: Manuel Guti\u00e9rrez, el amigo con quien preparamos el grado de bachiller; Ra\u00fal Hidalgo, que hab\u00eda hecho viajes al exterior y deb\u00eda lucir su importancia; M\u00e1ximo Acosta, tambi\u00e9n probable concurrente y acaso el distinguido Patricio Montenegro, que estaba en toda ocasi\u00f3n solemne y gozaba de grandes rentas patrimoniales en Quito. Habr\u00edan otros de distintos rangos, a quienes el solo ambiente capitalino les diera lustre, y tal vez se animaran a concurrir tambi\u00e9n los grandes paisanos, que por su alta celebridad casi no asisten a esas peque\u00f1as cosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegamos y, en hora buena, se adelant\u00f3 a recibirnos el jovial ingeniero Duarte, siempre afable, sonriente, due\u00f1o de un humor que nunca cambia. Simult\u00e1neamente, al hacerse notoria nuestra presencia, salt\u00f3 a nuestro encuentro el camarada Guti\u00e9rrez, con un fuerte abrazo, y el no menos cordial amigo de la jorga de nuestro tiempo, M\u00e1ximo Acosta. Luego, entre los que esper\u00e1bamos, se nos agreg\u00f3 Ra\u00fal Hidalgo. Vaya!, con \u00e9stos bastaba para pasar bien las horas y formar un grupo aparte de entera confianza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A sentarse, pues, camaradas! Hab\u00eda mucho que observar y de qu\u00e9 conversar. Cu\u00e1nta confusi\u00f3n de percepciones y suspensos en la mente, en reuniones as\u00ed, tumultuosas y varias! Se interponen los desconocidos; la atenci\u00f3n se dirige a los nuevos, a los que nunca se ha visto, y, sobre todo, a los que parecen inabordables, porque se consideran colocados en un plano superior. Por ejemplo, la casualidad hizo que al cruzar, un rato de esos, la nutrida sala, distingui\u00e9ramos, entre los excelentes conocidos, a un ilustre personaje, el escritor D\u00edaz Caicedo. He ah\u00ed que el maestro hab\u00eda querido honrar a la reuni\u00f3n, concurriendo entre tanta gente mediana y peque\u00f1a, como se supone en toda una colonia de provincianos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Caramba -dijo Ra\u00fal Hidalgo-, aqu\u00ed ha estado esta gloria nacional-. (S\u00ed, all\u00ed estaba con su pariente ricach\u00f3n Patricio Montenegro).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vista de aqu\u00e9l trajo a la memoria de Ra\u00fal un peque\u00f1o cap\u00edtulo de su estad\u00eda en Buenos Aires, adonde \u00e9l se fue despu\u00e9s del bachillerato, aventur\u00e1ndose, en pos de buena suerte. Yo tambi\u00e9n conoc\u00eda, desde muchos a\u00f1os atr\u00e1s, al destacado escritor Caicedo, por lejanas relaciones en la tierra natal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pocos momentos, atravesando la sala, Caicedo vino por donde se hallaba nuestro grupo, poni\u00e9ndome en el caso de saludarle y querer estrechar su mano. Yo esperaba que sucediese lo propio con el amigo Hidalgo que estaba junto a m\u00ed; pero Caicedo hizo como que no lo reconoc\u00eda y entonces estuve pronto a para present\u00e1rselo, dici\u00e9ndoles: \u00bfno se conocen? Caicedo fij\u00f3 sus ojos en mi amigo y, con un moh\u00edn despectivo, ladeo la cabeza, alzando los hombros; pero, reponi\u00e9ndose al instante, encar\u00f3 a Ra\u00fal, a tiempo que le extend\u00eda la mano como quien ofrece una d\u00e1diva. Me sorprendi\u00f3 tal actitud. Qu\u00e9 decir de Ra\u00fal, que se qued\u00f3 perplejo. D\u00edaz Caicedo pas\u00f3 en seguida a reunirse con gente de mejor calidad para \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00a1Cosa para rara! \u2013dijo Ra\u00fal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfQu\u00e9 te pasa? \u2013pregunt\u00e9le.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Algo que me extra\u00f1a y no me lo explico. Debes saber \u2013Diego- que hemos sido conocidos y que este se\u00f1or (refiri\u00e9ndose a D\u00edaz), cuando yo hac\u00eda de c\u00f3nsul honorario en Buenos Aires, me dio oportunidad de estar con \u00e9l y de atenderlo como pude. Hablamos como amigos, en buen entendimiento; la entrevista se prolong\u00f3 hasta traer recuerdos de nuestra tierra y siendo t\u00fa el amigo com\u00fan, no falt\u00f3 por mi parte una alusi\u00f3n a tu persona; y ahora, \u00bfqu\u00e9 sucede?: como que nunca hubiese acontecido eso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Quiero tu parecer, Diego. T\u00fa debes conocerle mejor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Ah!, esto de tratar de la \u00edndole secreta de las personas es cosa muy compleja y que a veces da sorpresas inauditas; \u00bfacaso no estamos cargados de decepciones y de una natural dosis de hipocres\u00eda? Dadme uno, Ra\u00fal, que sea cabal, enteramente sincero y consecuente. Si en mucho nos salvamos quiz\u00e1s nosotros, los de nuestra \u201cjorga\u201d \u00edntima, los dem\u00e1s, que forman el mundo de relaciones de toda clase y de los m\u00e1s variados intereses, son amigos relativos, de ambigua apariencia. Nadie puede confiar plenamente, de uno a otro, en tan diferentes c\u00edrculos. He escuchado entre personas expertas en la humana inconsecuencia y en el arte de la simulaci\u00f3n \u2013una segunda naturaleza- a alguien que dijo una ocasi\u00f3n\u2026 \u201cSi no podemos creer ni en nosotros mismos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, \u00bfqu\u00e9 hacer, Ra\u00fal? Hay que dar por un hecho la traici\u00f3n, el enga\u00f1o, la fals\u00eda, aparte de otros vicios insospechados e inconfesables. Esta es la palabra: inconfesables. Porque lo que se muestra, lo que se aparenta, cosas que tienden a exaltar supuestos m\u00e9ritos, y lo que se disimula, lo que se oculta y se refunde en la entra\u00f1a pecadora, es m\u00e1s frecuente la codicia, el inter\u00e9s aliado a todos los medios condenables, la ambici\u00f3n s\u00f3rdida y asquerosa, que se contrapone a la noble ambici\u00f3n. Acerca de todo esto y lo mucho que ello implica, podr\u00edamos escribir numerosos libros, sin agotar los temas. As\u00ed que no te sorprendas y no te desalientes, Ra\u00fal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Lo que precisa (sigui\u00f3 observ\u00e1ndole Diego Bernal) es crearse, entre las infinitas realidades del mundo social, una estructura de adaptaci\u00f3n y defensa, sin ladear ni destruir lo bueno, en sus posibles formas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Me place lo que acabas de decir -repuso Ra\u00fal-, pero quiero que no te desv\u00edes de mi pregunta y te contraigas al caso de algunos grandes \u201cintelectuales\u201d, d\u00e1ndome tu opini\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Pues bien. No quiero profanar el Olimpo, hablando de nadie en particular. Yo, desapercibido y d\u00e9bil insecto, no puedo atreverme contra ning\u00fan escritor consagrado. Por razones que tu comprendes, no puedo pronunciarme concretamente acerca del escritor D\u00edaz Caicedo; pero creo que el sentido general en que te he hablado antes comprende, en ciertos aspectos, casi a todos. Tengo para m\u00ed que el vicio principal que afecta a algunos de los que llamamos \u201cconsagrados\u201d es la vanidad, que est\u00e1 contra la esencia del hombre. Y pienso que esta vanidad se ajusta \u2013como camisa distinta amoldada a cada cuerpo- a dos clases de estratos o grados: una de los escritores reconocidos que, por consagrados (vuelve el inevitable t\u00e9rmino), ofician como gu\u00edas y supremos sensores que crean o destruyen prestigios, dentro de un com\u00fan consenso, algo as\u00ed como lo que contempor\u00e1neamente se ha venido en llamar el \u201cBoom\u201d literario; y otra, la de los escritores iniciados que, progresivamente, van adquiriendo ascenso de calidad, y constituyen una categor\u00eda subalterna, auspiciada, beneficiar\u00eda del juicio de favorable de los escritores gu\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Seg\u00fan esto, \u00bfc\u00f3mo explicar\u00edas la actitud de Caicedo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Vaya!, si persistes en tu insistencia, Ra\u00fal, te dir\u00e9 que ello es muy claro y simple. Si observas qui\u00e9nes no est\u00e1n tomados en cuenta dentro de estas categor\u00edas, y si consideras que la vanidad caracter\u00edstica de ciertos escritores claves (no de todos) adolece, adem\u00e1s, de una falla fundamental: la de no presuponer las posibilidades m\u00faltiples e invalorables de la personalidad humana, que est\u00e1n en potencia, te explicar\u00e1s lo que tanto te intriga. Hay celebridades que piensan que quien nada ha producido es un tipo cualquiera, que no merece ser tomado en cuenta. Por esto, se hace necesario el elogio, el adulo al pretendido genio, para poder alcanzar de \u00e9l la reciprocidad de una lisonja, de un incipiente juicio favorable, y as\u00ed ir creando fama. Por cierto, los grandes escritores, los verdaderamente grandes, que se han creado por s\u00ed y para s\u00ed, han sido genios solitarios, indiferentes a los homenajes y a los premios consagratorios.<br \/>\nTom\u00f3 parte, en esto, Manuel Guti\u00e9rrez, quien apunt\u00f3 una observaci\u00f3n tambi\u00e9n digna de ser considerada, y nos dijo: \u201c\u00bfC\u00f3mo es que algunos altos escritores, como D\u00edaz Caicedo y otros que conocemos en la \u00e9poca actual, cuando se topan con celebridades mundiales \u2013supongamos: un Premio Nobel- deponen su orgullo y se tornan sumisos en la jerarqu\u00eda intelectual? \u00bfSer\u00e1 esto por humildad?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-No creo que sea por humildad, contest\u00f3 Ra\u00fal. Lo que pasa que el verdadero m\u00e9rito se impone, y cuando ha ganado trascendencia mundial, su reconocimiento no admite r\u00e9plica contraria. Un esquema abreviado nos indicar\u00eda que la escala ascendente de los valores lleva al elogio progresivo, y, correlativamente, el orden descendente en la misma serie aumenta el menosprecio de arriba abajo. Esta es la pir\u00e1mide de las reputaciones: en la c\u00faspide el genio, s\u00f3lo que \u00e9ste es m\u00e1s humano, noble, clarividente y, como tal, comprensivo y hasta humilde; en la base la gran masa com\u00fan que lo sostiene y cuya naturaleza m\u00faltiple el genio interpreta, trasluce y sintetiza, fundiendo las fuerzas ocultas como en un crisol, para irradiar la esencia de luz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Tienes raz\u00f3n, asinti\u00f3 Guti\u00e9rrez. A m\u00ed tambi\u00e9n me ha hecho pensar siempre el por qu\u00e9 algunos literatos notables (habiendo muchos que salvar) se vuelven menos humanos en su celebridad. Llegan a formar algo as\u00ed como una clase aparte; se vuelven seres como de otra especie, que miran \u2013no digamos al com\u00fan de las gentes- a sus relacionados, incluso a ciertos amigos, muy por lo bajo, como si \u00e9stos les pareciesen simples cosas. Pero, en cambio, si se hallan frente a iguales \u2013digamos, como si se reputasen en el equilibrio de una balanza- el trato, las consideraciones mutuas, son de cordialidad y admiraci\u00f3n inefables; hasta me atrevo a pensar que en ello acaso no juega mucho la amistad sino el inter\u00e9s rec\u00edproco. Si cambia el contrapeso de la balanza y uno se considera mejor que el otro, su tono ya var\u00eda manifiestamente: por alg\u00fan lado aflora el aire de pretendida superioridad. En cuanto a la gente com\u00fan, a los grandes de toda clase casi no les interesa la masa, si \u00e9sta no les sirviere de escal\u00f3n, como a los pol\u00edticos. En suma: el grande menosprecia al inferior y reverencia al hombre considerado superior; esto, en forma melosa y falsa, porque en el fondo est\u00e1 el \u00e1spid de la envidia. \u00bfDe qu\u00e9 nos sorprendemos, entonces, si tal es lo corriente?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Vaya!, hemos llegado a filosofar un poco, siendo apenas unos pobres \u201cchagras\u201d. Y es que, aunque no lo piensen los que est\u00e1n muy arriba, la gente de abajo observa y calla y es muy sensible a los impactos de los complejos ambientes sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Bien, pues, -agreg\u00f3 con chistosa camarader\u00eda el paisano Guti\u00e9rrez- si hemos venido a tijeretear sigamos amenizando nuestra reuni\u00f3n. Quisiera saber si hay intelectuales puros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfA qu\u00e9 es lo que aludes?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Quiero decir puros en el sentido de estar libres del ego\u00edsmo, de la codicia, del s\u00f3rdido inter\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-En el medio circundante, en la realidad social, dondequiera que se mire, casi no se encuentran esos planos ideales y si los hay son muy raros \u2013observ\u00f3 M\u00e1ximo Acosta, que hasta entonces hab\u00eda permanecido callado-. Yo he podido darme cuenta de que, en materia de calidad intelectual, hay ant\u00edpodas sorprendentes entre el pensar y el obrar, entre lo que se dice para el consumo de los dem\u00e1s y lo que se hace para el propio provecho. Donde parece que hay altura, celebridad, fama, si bien se mira hay siempre un doble aspecto, salvo excepciones honrosas, en todo caso: una es la personalidad para el consumo de la fama, y otra es la personalidad interna, secreta, que se mueve entre bastidores, en los escenarios privados; una es la personalidad para el consumo exterior, notorio, expectante, y otra la personalidad de casa adentro, para el consumo \u00edntimo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Esta materia ya huele a art\u00edculo comercial \u2013dijo el bueno de Ra\u00fal-. S\u00ed; desde que un genio diab\u00f3lico invent\u00f3 el dinero, ya no hay salvaci\u00f3n posible: el mundo se corrompi\u00f3 y as\u00ed seguir\u00e1 siempre. Ya no se puede hablar de ideolog\u00edas puras. El talento, la ilustraci\u00f3n, la fama, s\u00f3lo sirven para el \u00eddolo maldito\u2026 De ah\u00ed que no haya ideolog\u00edas seguras y honestas, como se observa, por desgracia, con tanta frecuencia. M\u00e1s vale a veces el hombre sencillo, sin ilustraci\u00f3n, el hombre com\u00fan, el campesino que por su propia llaneza suele ser m\u00e1s noble, m\u00e1s sincero y m\u00e1s honrado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Seg\u00fan esto, el talento, la ilustraci\u00f3n, \u00bfpara qu\u00e9 sirven? (intercal\u00f3 el amigo Acosta).<br \/>\nEn este punto intervino Humberto Morales:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Pues, por lo que veo y he experimentando, el talento y la ilustraci\u00f3n sirven mucho cuando se dirigen al bien; pero son funestos y constituyen una amenaza cuando se emplean para satisfacer la codicia y los intereses s\u00f3rdidos, si bien observ\u00f3 que este campo no es exclusivo de la ilustraci\u00f3n y el talento unidos. El talento para el mal conoce todas las escalas. La simple viveza, entre la gente com\u00fan, explota hasta el llanto, que debe ser tan solo expresi\u00f3n sublime del dolor. La idea de llorar fingidamente y de \u201cutilizar las l\u00e1grimas\u201d (expresi\u00f3n propia de Dostoiewsky), para sacar provecho, es algo que est\u00e1 en el simple sentido de conveniencia de algunas gentes. Para esto no se necesita ser sabio ni intelectual; basta la pr\u00e1ctica en el tr\u00e1fico del enga\u00f1o y el fraude, sin borrar la conciencia del mal. El fraude jur\u00eddico, quiero decir: el que se confunde con la apariencia de la legalidad, queda para los letrados. \u00a1Qui\u00e9n lo creyera, hay casos en que se utiliza la ley para encubrir el fraude!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Volviendo a aquella monstruosidad (continu\u00f3 Humberto), hay que insistir en que se venden hasta las l\u00e1grimas. Y as\u00ed tambi\u00e9n se vende la propia persona, se vende el honor, etc. \u00bfEs pues, pues, el dinero la causa de tantos males y vicios entre los hombres?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Yo agregar\u00eda, observ\u00e9, -no se olvide que soy Diego- que el dinero moldea a muchas gentes, como se moldea un becerro de oro. S\u00f3lo que la escultura humana que labra el dinero es chocante y repulsiva: \u201cefecto de la abundancia en pechos viles\u201d. Lo muestran algunos rostros humanos: la inflaci\u00f3n campea en ellos. S\u00ed: la inflaci\u00f3n en rostro humano es uno de los rasgos clasificadores por excelencia, para encasillar la holganza, la presunci\u00f3n, la soberbia, aunque por excepci\u00f3n admite la bonhom\u00eda. Con ese elemento clasificador, en aleaci\u00f3n con otros caracteres, me ser\u00eda f\u00e1cil identificar por vez primera, sin haberles visto antes, al que es banquero o prestamista, al comerciante acaudalado, al alto funcionario, al pol\u00edtico dominante u oligarca, pues me ayudar\u00edan signos indicadores que casi nunca faltan, como el firme y ostentoso andar, los robustos carrillos o el bigote agresivo, el gesto despectivo y la mirada altanera e insolente en rostro opulento, as\u00ed como puedo reconocer, por primera impresi\u00f3n, a un hombre bueno por su modesto continente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Si as\u00ed es en la vida real, \u00bfqu\u00e9 acontece en el arte? \u2013inquiri\u00f3 Humberto-, y \u00e9l mismo se lo explic\u00f3 a su manera: El arte es como la vida: una suplantaci\u00f3n de la realidad, aunque, en esencia, representa lo real. Y las personas, particularmente, \u00bfqu\u00e9 son? \u00bfSe nos muestran en su ser \u00edntimo o como suplantaciones del propio ser? Bueno. Les dir\u00e9 que la serie de m\u00e1scaras que encubren las personas es inconcebible e infinita. Unas caretas hablan en el arte esc\u00e9nico, con sorprendente simulaci\u00f3n de lo real. Vemos que todo puede simularse, con incre\u00edble facilidad. Es el mundo del artificio. Pero cada quien suplanta, de alg\u00fan modo, su propia persona, cuando las circunstancias lo exigen. As\u00ed que nunca podemos ver al individuo natural por entero, a cada persona en su propio ser. La realidad \u00edntima tiene que verla cada uno, en s\u00ed mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con un bostezo que denotaba desenga\u00f1o, nos levantamos para ir a buscar una mesa donde escanciar alg\u00fan licor fuerte que nos diera sosiego y est\u00edmulo para continuar nuestra conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al cabo, entre repetidas copas, sent\u00ed nostalgia avivada por el recuerdo de los condisc\u00edpulos de nuestro tiempo, entre los cuales faltaba el poeta R\u00edos. Manuel Guti\u00e9rrez, que estaba asentado en la capital, deb\u00eda saber del poeta, distinguido compa\u00f1ero de banca en el \u201cBernardo Valdivieso\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-T\u00fa que vives en Quito, \u00bfhas visto a R\u00edos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Para decir la verdad: cuesta trabajo encontrarle y no he dado con \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Qu\u00e9 l\u00e1stima. Tan buen camarada que era. Aqu\u00ed mismo, en la capital, -dijo Acosta- hace muchos a\u00f1os, en una de esas primeras venidas de provincia, cuando la ciudad nos asombraba con su tranv\u00eda el\u00e9ctrico que hac\u00eda la delicia de su lento y suave transporte acu\u00e9rdate, Manuel, que llegamos a encontrarnos en la Plaza Grande con nuestro compa\u00f1ero R\u00edos, quien nos invit\u00f3 a pasear y juntos fuimos hasta la Terminal de cerca de Cotocollao. Desde, entonces, en tanto tiempo corrido, ya todo se ha vuelto distinto. \u00bfHabr\u00e1 llegado a sufrir enfermedad de altura nuestro querido poeta? Verdad es que ha escrito buenos libros y ha surgido en pol\u00edtica. \u00bfSer\u00e1 esto motivo para cambiar de genio y desconocer a los amigos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Lo sentir\u00eda. Eso no puede ser \u2013respondi\u00f3 Guti\u00e9rrez-. Cuando form\u00e1bamos el grupo \u00edntimo, en el colegio, nos autocalific\u00e1bamos como \u201clos ingenuos\u201d, por sinceros y leales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Ahora podemos denominarnos \u201clos relegados\u201d \u2013dijo ir\u00f3nicamente Ra\u00fal-, o m\u00e1s propiamente \u201clos an\u00f3nimos\u201d, porque ninguno de los que aqu\u00ed estamos ha publicado un libro, que es lo que da patente de cultura, como en cualquier industria. Somos los individuos X, Y o Z; en un n\u00famero com\u00fan: O. Y esto no hay c\u00f3mo remediarlo mientras no se pueda editar la personalidad que llevamos dentro. Porque no se puede negar al inc\u00f3gnito su personalidad. S\u00f3lo esto faltar\u00eda: que teniendo la calidad humana se piense que uno no la tiene. Sin embargo, hay un t\u00e9rmino, acu\u00f1ado por los \u201cgrandes\u201d, desde antiguo: \u201c\u00e9se es un don nadie\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Entonces, asentimos, somos lo que somos y no somos nada. Por esto, los m\u00e1s buscan ir por los caminos pr\u00e1cticos: lo primero, hacer dinero a toda costa; segundo, actuar en pol\u00edtica con todo descaro; tercero, escribir un libro como quiera que sea. Ah\u00ed tenemos a Patricio Montenegro, a quien acun\u00f3 la fortuna, que ha reunido estas tres cosas, entre otras preciosidades. Con buena posici\u00f3n y abundantes caudales, los indios y los comit\u00e9s de amigos gorrones, a quienes \u00e9l llamaba \u201cmis hombres\u201d, lo hicieron diputado. Siendo rico y sabiendo triunfar en elecciones, \u00bfpor qu\u00e9 no hab\u00eda de ser tambi\u00e9n un literato? Pues escribi\u00f3 un libro. La cr\u00edtica auspiciadora de casa adentro le hizo gran elogio y, con esto, sin m\u00e1s, pas\u00f3 a la antolog\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Excelente, concluy\u00f3 Ra\u00fal. Queda demostrado c\u00f3mo hay que ser y saber actuar para conseguir celebridad y dicha.<\/p>\n<pre style=\"text-align: center;\"><strong>Los animales mansos (relatos)<\/strong><\/pre>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Di\u00e1logo sobre la m\u00faltiple personalidad) Nos lo hab\u00edamos prometido. Humberto y yo \u2013dos viejos amigos- realizamos el concertado encuentro en la capital. Sab\u00edamos donde nos encontrar\u00edamos all\u00e1. Humberto iba, como a su propia casa, a una residencia inmediata a una conocida residencia inmediata a la plaza \u201cSucre\u201d, y yo hallaba hospedaje en casa de una&#8230;<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-123","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-jose-maria-bermeo-valdivieso"],"views":1108,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/bipedosdepredadores.kantoborgy.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/123","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/bipedosdepredadores.kantoborgy.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/bipedosdepredadores.kantoborgy.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/bipedosdepredadores.kantoborgy.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/bipedosdepredadores.kantoborgy.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=123"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/bipedosdepredadores.kantoborgy.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/123\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":127,"href":"https:\/\/bipedosdepredadores.kantoborgy.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/123\/revisions\/127"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/bipedosdepredadores.kantoborgy.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=123"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/bipedosdepredadores.kantoborgy.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=123"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/bipedosdepredadores.kantoborgy.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=123"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}