{"id":137,"date":"2007-10-14T17:12:24","date_gmt":"2007-10-14T17:12:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.bipedosdepredadores.com\/nuevobipe2\/?p=137"},"modified":"2024-03-07T10:09:32","modified_gmt":"2024-03-07T15:09:32","slug":"amito-senor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/bipedosdepredadores.kantoborgy.com\/?p=137","title":{"rendered":"Amito se\u00f1or"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">-Buenos d\u00edas, su merc\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Ven, Mariano. \u00bfQu\u00e9 quieres?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Solamente preguntar a su merc\u00e9 si mismo va a mandar uy d\u00eda las bestias de silla para que venga familia de \u00f1ora Rosaura, sobrina de Mama Grande, para ir a coger animales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Anoche te dije ya que esto tienes que hacer y todav\u00eda me preguntas, indio zoquete.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Bueno, perdone no m\u00e1s patroncito, como su merc\u00e9 manda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Do\u00f1a Ursula Casta\u00f1eda, a quien llamaban Mama Grande, fue casada con el rico se\u00f1or don Santiago Montenegro, hermano del padre de Patricio. Viuda sin hijos y due\u00f1a del enorme dominio de \u00abBellavista\u00bb constituy\u00f3 como su \u00fanico heredero a su sobrino Patricio, tom\u00e1ndolo a su cargo y cuidando desde la m\u00e1s tierna infancia, por haber quedado hu\u00e9rfano. De ah\u00ed que Patricio, desde su temprana adolescencia, mandaba y dispon\u00eda en el latifundio como parigual de do\u00f1a Ursula.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><br \/>\nPatricio Montenegro, el joven amo, frisaba apenas por los catorce a\u00f1os de edad, pero, como muchacho amamantado y crecido en la fortuna, estaba ya muy consciente de su se\u00f1or\u00edo. Tipo de una clase amasada en la tradici\u00f3n feudal, tra\u00eda su vanidad moza, precisamente, de la opulenta situaci\u00f3n en que le toc\u00f3 venir a este mundo. Ni\u00f1o feliz, ajeno a toda clase de sufrimiento, era la encarnaci\u00f3n del \u00abni\u00f1o bien\u00bb, rodeado de mimos, adulos y comodidades de todo g\u00e9nero. Su textura mental y sicol\u00f3gica, moldeada en ese ambiente de privilegio, ten\u00eda que llevarle, cuando estuviera m\u00e1s crecido, a la clasificaci\u00f3n que cabe en las gentes que est\u00e1n a merced del poder\u00edo de un sujeto dominante y absorbente. De ah\u00ed que mozo terrateniente contara, en primer lugar, con la clase m\u00e1s baja y m\u00e1s pobre, a la cual llamaba \u00abla indiada de mi hacienda\u00bb. Luego, saliendo del plano de los hombres cosas-propias, ven\u00eda otra clase subalterna, un poco superior: la de los amigos gorrones, a quienes estimaba Patricio por los grados de servicios que le prestaban. Si habl\u00e1ramos en t\u00e9rminos escolares, como se ha acostumbrado en la ni\u00f1ez, llamar\u00edamos a \u00e9stos \u00ablos adulones\u00bb, denominaci\u00f3n que se ha pegado particularmente en ciertas gentes campesinas para designar tambi\u00e9n a los individuos que alguna condescendencia prestan al patr\u00f3n. Y por \u00faltimo vino para Patricio, cuando hubo completado su retoque de se\u00f1or enteramente formado y pens\u00f3 que le estar\u00eda cabal terciar en pol\u00edtica, una tercera clase que formaba mezcolanza entre los llamados partidarios y los paniaguados de toda \u00edndole que rodean y escobillan al poderoso. A estos individuos les llamaba Patricio \u00abmis hombres\u00bb, aleaci\u00f3n ocasionalmente leal y servil para sacarle avante en elecciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es f\u00e1cil adivinar la personalidad de este Patricio Montenegro: su car\u00e1cter preponderante y pretencioso, sus maneras y pasiones que no admit\u00edan cortapisas, pues siempre quer\u00eda sentirse satisfecho como individuo nacido para mandar y disponer de todo. La indiada de la gran hacienda contestaba sumisa al \u00abchiquillo\u00bb, como tambi\u00e9n nombraban los cholos a su se\u00f1or. A cada orden que \u00e9l daba, la consabida respuesta: \u00abbueno, patruncito, como mande su merc\u00e9\u00bb. He aqu\u00ed un claro exponente de guambra gamonal, como tantos hab\u00eda no mucho tiempo atr\u00e1s. Acaso los haya a\u00fan en nuestra sociedad semifeudal que demora en sus postrimer\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Hay del indio que no cumpl\u00eda de inmediato lo que Patricio ordenaba!: su expresi\u00f3n habitual era un fuerte \u00ab\u00a1carajo!\u00bb, con un puntapi\u00e9 en el trasero, para ense\u00f1arle as\u00ed que otra vez haga las cosas bien y pronto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya me lo hab\u00eda pintado, en ciertos modos, su pariente Humberto. De ah\u00ed que, cuando \u00e9l me puso sobre aviso de que hab\u00eda anunciado a su primo que iba a llevarme de paseo, yo me pusiera contento, curioso y anhelante.<\/p>\n<div style=\"text-align: center;\"><strong>***<\/strong><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hermosa, en verdad, la hacienda \u00abBellavista\u00bb. Me sorprendieron y extasiaron sus extensos y bellos parajes, lisos y verdeantes, tapizados de grama, cual corto y fino c\u00e9sped. Toda llanura extensa y verde, como las azules y lejanas monta\u00f1as, cautivan y expanden el alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La casa antigua del fondo, solemne en su vetustez, con su largo y espacioso corredor, encabezado por un viejo oratorio, daba de inmediato la impresi\u00f3n extra\u00f1a y sugerente de las viejas mansiones de leyenda. Era la sensaci\u00f3n inexplicable de haberse escapado uno de lo peque\u00f1o, humilde y limitado, para caer, de repente, como por encanto, en el \u00e1mbito de lo augusto y opulento, que vuelve m\u00e1s serio y venerable el musgo de los a\u00f1os y la p\u00e1tina inmemorial labrada por el tiempo, aqu\u00ed y all\u00e1, con barba de siglos. Para m\u00ed, el muchacho de entonces, salir del pobre cuarto dormitorio, de la peque\u00f1a casa materna, en la calle silenciosa y muerta, para ir al inmenso escenario campestre de un alto se\u00f1or\u00edo, era una cosa ideal, extraordinaria, euf\u00f3rica. Por las noches, en la penumbra que apenas iluminaban los quinqu\u00e9s, me parec\u00eda escuchar desde la parte alta de la casa que remataba en balcones carcomidos, sobre un denso platanal sonoro, los pasos o aleteos de inevitables espectros que impon\u00eda la imaginaci\u00f3n, y esperaba, con secreta inquietud, ver desfilar confusamente las sombras fantasmales de viejos abolengos.<\/p>\n<div style=\"text-align: center;\">***<\/div>\n<p>Cuando llegu\u00e9 con Humberto a \u00abBellavista\u00bb, encontramos ah\u00ed a la familia invitada: don Roberto, do\u00f1a Rosaura y sus tres simp\u00e1ticas hijas.<\/p>\n<p>Sali\u00f3 a recibirnos Patricio Montenegro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Me alegro de que hayas tra\u00eddo a tu amigo Diego -le dijo a Humberto-, como para infundirme confianza.<br \/>\nEn efecto, su acogida, sus palabras, disiparon la nube de recelo que hace poner en guardia, como tras de una cortina, al extra\u00f1o que se presenta al trato con una persona prepotente. Yo estaba imbuido del \u00e1nimo ambiguo que suscitaron en mi las palabras de Humberto cuando cabalg\u00e1bamos a \u00abBellavista\u00bb: \u00abSi pasas por alto su puntillo de suficiencia, como gran ricach\u00f3n que es, encontrar\u00e1s en gran parte agradable su trato\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo no descuidaba observarle. La primera nota que me dio, ante la familia de don Roberto, fue la del joven que se siente importante y que debe ser admirado. Esta presunci\u00f3n iba secundada por la alegr\u00eda que no pod\u00eda disimular don Roberto, ante las atenciones que recib\u00eda con su familia en casa del anfitri\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tipo genial -Patricio-, le gustaba agradar y ser admirado. Para esto encontraba abundante cantera en las conversaciones y referencias sobre personas que estaban lejos de o\u00edrle. Ten\u00eda un don especial de contar las cosas con seriedad y amena impavidez, dando especial relieve a la exageraci\u00f3n de los caracteres. Pon\u00eda \u00e9nfasis sonoros, ademanes y gestos rotundos que ponderaban en demas\u00eda los vicios o aspectos f\u00edsicos de las personas, con el \u00e1nimo manifiesto de ridiculizarlas, haciendo re\u00edr a los contertulios. Cre\u00eda que esto le daba importancia de gran conversador, pero dejaba en los dem\u00e1s buenas y malas impresiones: agradaba y disgustaba. Tend\u00eda a ser un intelectual peligroso que si escribiera da\u00f1ar\u00eda reputaciones o exaltar\u00eda falsos valores. Este es el concepto que me form\u00e9 de Patricio Montenegro, desde que le vi.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La temporada en \u00abBellavista\u00bb decurri\u00f3 en placenteros paseos, juguetones e inocentes goces; tan inocentes y puros que un d\u00eda, discutiendo al final del almuerzo -en la gran mesa que llenaban los concurrentes- se deriv\u00f3 la estrafalaria e infantil cuesti\u00f3n de saber si eran m\u00e1s fuertes los hombres o las mujeres y se acord\u00f3 zanjar las diferencias con un pueril desaf\u00edo a \u00ablas aluchas\u00bb, desfilando todos al potrero llano. La lucha se entabl\u00f3, en un solo agarr\u00f3n, con ca\u00eddas y levantadas, quedando en un instante definida la apuesta por la supremac\u00eda de los varones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue un decurrir tranquilo e inocente. Por ning\u00fan lado, en aspecto alguno, mostr\u00f3 su \u00edndice la malicia. Cosas de muchachos y nada m\u00e1s. Ni en el \u00abamito se\u00f1or\u00bb se not\u00f3 asomo de pecado. Sus conatos de sensualidad a\u00fan no sal\u00edan a flote. Si acaso ya exist\u00edan en \u00e9l no se revelaban todav\u00eda en manifestaciones audaces. Hab\u00eda de ser alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, cuando ya estuviera entablado el \u00abchiquillo\u00bb, a fuerza de buena y selecta alimentaci\u00f3n, cuando su energ\u00eda sexual latente se mostrar\u00eda plet\u00f3rica y agresiva.<\/p>\n<div style=\"text-align: center;\">***<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pas\u00f3 el tiempo de prolongada amistad y en nueva ocasi\u00f3n se repiti\u00f3 la gracia de ser invitado por Patricio Montenegro. Fue una circunstancia luciente y muy satisfactoria para \u00e9l, que aumentaba su vanidad y prestancia, pues se propon\u00eda estrenar con familiares y amigos la posesi\u00f3n de una hermosa villa adquirida con recursos acumulados a favor de Patricio por su anciana y generosa t\u00eda, do\u00f1a Ursula de Montenegro. Como en la vez pasada, fui llevado en compa\u00f1\u00eda de mi amigo Humberto y no pod\u00eda faltar don Roberto y su familia, por el parentesco que les ligaba a Patricio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bonito paseo desde la ciudad cercana, hasta la pintoresca villa. El terreno de la quinta encerraba andenes poblados de\u00a0<span style=\"line-height: 1.5;\">\u00e1rboles a\u00f1osos y una c\u00f3moda casa de dilatado corredor. En un espacio del pasillo hab\u00eda estado ya preparada y servida la buena mesa para brindar a los invitados. Primero disfrutamos del buen ambiente de la granja.<\/span> Juana, la hija mayor de las tres hermanas, era atractiva por la esbeltez de su cuerpo, su simpat\u00eda y sus bien contorneadas formas. Entre ella y don Roberto que ocup\u00f3 la cabecera, se situ\u00f3 Patricio en el un lado de la mesa. Yo ocup\u00e9 puesto a continuaci\u00f3n de Juana y Humberto se sent\u00f3 junto a m\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esperanza, la menor de las tres hermanas, parece que gust\u00f3 a Humberto desde la corta estancia en \u00abBellavista\u00bb y fueron naci\u00e9ndole incipientes ilusiones que le habr\u00e1n hecho pensar en ella. Sentada frente a \u00e9l, en el lado opuesto de la mesa, era el blanco atractivo de la contemplaci\u00f3n de Humberto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Est\u00e1bamos as\u00ed, cuando, a pocos instantes, comenc\u00e9 a sentir leve movimiento a mi costado, como un temblor inquieto, precisamente al lado de Juana. Parec\u00eda que algo se suscitaba entre ella y Patricio. Era como un estremecimiento sordo y lento que, con insistencia oculta, se revelaba en esguinces escondidos que no escapaban a mi perspicacia, hasta que una reacci\u00f3n esquiva de Juana, que presion\u00f3 a mi costado, me hizo ver que se defend\u00eda y pon\u00eda en guardia contra las manipulaciones secretas de Patricio que desplegaba toda su audacia, por lo bajo y sin escr\u00fapulo. Luego, ya no pude dudarlo. Mi curiosidad prudente me llevaba a no perder la vista, de soslayo, lo que pasaba. Y todo se defini\u00f3, en forma secreta por suerte, cuando la mano fuerte de Juana, en acto de resuelto valor y dignidad ofendida, tom\u00f3 el atrevido brazo de Patricio, que por detr\u00e1s la envolv\u00eda, y con esfuerzo r\u00e1pido y decidido lo apart\u00f3, inmutada. Este admirable rasgo de valor de la guambra, que salvando las circunstancias puso a raya la temeraria salacidad de Patricio, dej\u00f3 nuestro reducido \u00e1mbito en normal y secreto sosiego, no conturbado por signo alguno de advertencia.<\/p>\n<div style=\"text-align: center;\">***<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida posterior de Patricio encontrar\u00eda buen pasto con que cebar su lujuria en las llamadas \u00ablongas\u00bb, mocitas de trabajo de hacienda, y en las muchachas del servicio dom\u00e9stico, a quienes arrebataba, sin derecho a retribuci\u00f3n, el bien muy personal y \u00fanico de la virginidad. Ca\u00edan dondequiera las j\u00f3venes indiecitas: tras los setos y chaparros de los extensos potreros o en los cuartos poco frecuentados de la casa grande.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Elena, la criada quincea\u00f1era, serv\u00eda al \u00abchiquillo\u00bb el caf\u00e9, todas las ma\u00f1anas, en el abrigado y acogedor dormitorio donde al patroncito le agradaba prolongar su reposo hasta las ocho o nueve del d\u00eda. Le tentaba a \u00e9l la blancura de su criada, sus carnes llenas y frescas. \u00a1Qu\u00e9 iba a resistir el impetuoso amito, ardiendo en vitalidad su instinto, el gratuito obsequio de las formas de Elena! Hab\u00eda de llamarla. No ten\u00eda m\u00e1s que ordenar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Elena, retira el charol con la vajilla y all\u00e9gate para que empieces a arreglarme la cama de una vez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La moza, obediente y sumisa, se acercaba. Patricio aprovechaba, entonces, para asirla de un brazo y halarla fuertemente hasta hacerla caer en el lecho. Instrumento d\u00f3cil, no pod\u00eda resistir y quedaba ahogada toda protesta&#8230; En su humildad de cosa servil, acaso la longuita tuviera a mucha honra satisfacer tambi\u00e9n a su apuesto amo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s ser\u00e1n otras; ser\u00e1 la hija del mayoral que aceptar\u00e1 todo con tal de que el patroncito le conceda criar m\u00e1s animales que los que el mayordomo quisiera mantener en el extenso campo; y ser\u00e1n, una a una, algunas pobres se\u00f1oritas solteronas que viven de la munificencia de Mama Grande, que las hospeda, las alimenta y las sostiene en la amplia casa de \u00abBellavista\u00bb.<\/p>\n<div style=\"text-align: center;\">***<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con los a\u00f1os pasados, muchas cosas cambiaron; se enrareci\u00f3 la amistad entre Patricio y su pariente Humberto, por diversidad de posiciones, y con ello sobrevino tambi\u00e9n mi alejamiento. Patricio, adolescente del todo formado, se rozaba con se\u00f1ores de alcurnia que hab\u00edan superado su primera juventud. Le ve\u00edamos con arist\u00f3cratas y ricachones mayores a \u00e9l, caminando a su lado, los domingos, luciendo en las calles los bastones que usaban en ese tiempo. Patricio, al lado de los altos gamonales, parec\u00eda \u00e9l mismo un bastoncito humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed se hicieron menos frecuentes las ocasiones de estar con nuestro amigo, hasta que una vez, al cabo de tiempos, se present\u00f3 no s\u00e9 c\u00f3mo la oportunidad de volver a reunirnos Humberto y yo en el cuarto de Patricio, solamente los tres, para departir con \u00e9l con la franqueza y expansi\u00f3n de la antigua amistad. En el tiempo intermedio ya hab\u00edan corrido sucesos y aventuras que trae la vida.<br \/>\nPatricio no ignoraba que en su primo Humberto hab\u00eda prendido un claro y definido amor que lo alentaba hac\u00eda ya bastante tiempo, por Esperanza, la hija de don Roberto. Sin embargo, al franquearnos en la conversaci\u00f3n con Patricio, no fue, como lo vimos luego, para sostener una noble reuni\u00f3n de amigos, sino para darse \u00e9l la satisfacci\u00f3n principal\u00edsima de hablar de s\u00ed mismo. Nos preguntaba algo, escuchaba; pero lo nuestro, al parecer, no le interesaba. Daba rienda suelta a todo lo que hac\u00eda relaci\u00f3n a su persona. Nos brindaba copas, una tras otra, y se notaba, conforme le bull\u00edan m\u00e1s las palabras, que su cerebro se iba acalorando, hasta ponerse febril en sus pasiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando sal\u00eda a cuento el hablar de una que otra chica, \u00a1ah!, \u00e9l era el preferido, el sobresaliente en cuestiones amorosas. Un rato de esos se desliz\u00f3 sin freno a hablar de intimidades absurdas, en el sentido de extralimitarse hasta profanar el rec\u00f3ndito fondo de p\u00fadico secreto que debe haber en confidencias amorosas, por \u00edntimos que sean los amigos. As\u00ed, en forma insana, con ojos turbios, un tanto irritados por el alcohol, volvi\u00e9ndose a Humberto le dijo que a una de las amigas de nuestra referencia la hab\u00eda acariciado y palpado hasta en lo m\u00e1s oculto y profundo&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-En cuanto a la otra, a la que t\u00fa quieres -le dijo a Humberto que estaba como alelado- no, no he llegado a eso, \u00absolamente la he besado\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Humberto qued\u00f3 como privado de sentido, petrificado en su silla, sin que pudiera responder nada sus labios. No reaccion\u00f3 en iracundia, porque en su interior estaba cierto de ser honestamente correspondido en el amor de la muchacha y le ahogaba y le oprim\u00eda la enormidad de la vanidosa presunci\u00f3n de quien ya no volver\u00eda a ser su amigo. Estaba a las claras que Patricio estimaba como una amable y deferente concesi\u00f3n a favor de Humberto la peque\u00f1a declaraci\u00f3n que acababa de hacerle. Yo qued\u00e9, asimismo, sin voz y sin palabra, como mi amigo Humberto, ante el vano e insolente engreimiento de aquel vanidoso se\u00f1orito que jam\u00e1s volver\u00eda a pesar en nuestra alma en calidad de amigo, ni como el pudiente \u00abamito se\u00f1or\u00bb a quien la vida se encargar\u00eda de destruir.<\/p>\n<pre style=\"text-align: center;\"><strong>Los animales mansos<\/strong> (relatos)<\/pre>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>-Buenos d\u00edas, su merc\u00e9. -Ven, Mariano. \u00bfQu\u00e9 quieres? -Solamente preguntar a su merc\u00e9 si mismo va a mandar uy d\u00eda las bestias de silla para que venga familia de \u00f1ora Rosaura, sobrina de Mama Grande, para ir a coger animales. -Anoche te dije ya que esto tienes que hacer y todav\u00eda me preguntas, indio zoquete&#8230;.<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-137","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-jose-maria-bermeo-valdivieso"],"views":1026,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/bipedosdepredadores.kantoborgy.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/137","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/bipedosdepredadores.kantoborgy.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/bipedosdepredadores.kantoborgy.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/bipedosdepredadores.kantoborgy.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/bipedosdepredadores.kantoborgy.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=137"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/bipedosdepredadores.kantoborgy.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/137\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":140,"href":"https:\/\/bipedosdepredadores.kantoborgy.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/137\/revisions\/140"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/bipedosdepredadores.kantoborgy.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=137"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/bipedosdepredadores.kantoborgy.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=137"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/bipedosdepredadores.kantoborgy.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=137"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}