{"id":165,"date":"2014-12-24T19:40:24","date_gmt":"2014-12-24T19:40:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.bipedosdepredadores.com\/nuevobipe2\/?p=165"},"modified":"2024-03-07T10:09:26","modified_gmt":"2024-03-07T15:09:26","slug":"165","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/bipedosdepredadores.kantoborgy.com\/?p=165","title":{"rendered":"Homo aerius"},"content":{"rendered":"<pre>\u201c<i>El \u00fanico verdadero viaje de descubrimiento consiste no en buscar nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos<\/i>\u201d, <b>M. Proust<\/b><\/pre>\n<div><\/div>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Su caba\u00f1a hab\u00eda sido levantada por los innumerables obreros moleculares del Arquitecto. La encontr\u00f3 tras atravesar un peque\u00f1o pero tupido bosquecillo de \u00e1rboles end\u00e9micos de la zona, ah\u00ed mezcl\u00e1ndose la sombra del chereco con la del arabisco, la del ceibo con la del chol\u00e1n morado, ahora sabe sus nombres vulgares junto a otros individuos vegetales que entraron en la fiesta arom\u00e1tica de bienvenida regalando los efluvios de flores de variado color, ya formando ramilletes blancos, ya siendo c\u00e1lices rosados o campanillas azules. La luz filtr\u00e1ndose entre el ramaje, daba a las hojas secas del suelo una profundidad claroscura que hac\u00eda un cuadro salvaje e inconmensurable ante \u00e9l, parec\u00eda sacado de una de las espirales para andar largo de Valle del Silencio, era como si Mente VS lo hubiese colocado en el punto de partida del sendero que al final lo agasajar\u00eda con el hallazgo de un refugio hecho a medida para satisfacer sus deseos de reposo, y de aprovechar la belleza silvestre caleidosc\u00f3pica de turno, mientras se nutr\u00eda con los manjares dispuestos por ubicuo Gastr\u00f3nomo. Pero, no, se trataba del arbolado acceso posterior al hogar de Rancho Pm.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201cDespu\u00e9s de unos noventa pasos te topar\u00e1s con el ingreso trasero a tu caba\u00f1a, disfruta como un bendito descubriendo lo tuyo. Mi morada est\u00e1 a solo dos kil\u00f3metros m\u00e1s all\u00e1, somos vecinos, estamos conectados por la Calzada del Inca y el r\u00edo Colambo&#8230;\u201d, le hab\u00eda dicho Hypatia girando en redondo tras haberlo rebasado, par\u00e1ndose en seco unos cuatro metros adelante de \u00e9l, interrumpiendo la caminata sostenida -incomparablemente menos ralentizada que la del T\u00fanel Brujo- que vino haciendo por la Calzada del Inca. Hypatia lo sac\u00f3 del relajado mon\u00f3logo -que no lo avasall\u00f3 con las im\u00e1genes e ideas trepidantes inmediatamente despu\u00e9s del posaterrizaje- para darle la instrucci\u00f3n final, y esto para \u00e9l fue pasar de una al j\u00fabilo de constatar que su cuerpo camin\u00f3 con el autom\u00e1tico puesto, a la manera de las vueltas que da en las dos hect\u00e1reas que abarca su piso del Cachalote. Hasta que Hypatia se coloc\u00f3 frente a \u00e9l pr\u00e1cticamente se olvid\u00f3 de su presencia, no hab\u00edan cruzado palabra desde que salieron de Fruter\u00eda Porfirio, ella pas\u00f3 desapercibida durante el trayecto que lo dej\u00f3 al pie de la trocha que atravesaba el bosque trasero de su nuevo hogar; solo al rebasarlo y pararse frente a \u00e9l, volvi\u00f3 a tener la fuerza gravitatoria que caracteriza al Neoterrestre. Cuando ella se alej\u00f3 por la Calzada del Inca, habiendo se\u00f1alado el sendero del porvenir del reci\u00e9n aterrizado, concluy\u00f3 su tarea de gu\u00eda del mismo en Valle L\u00facido, y qu\u00e9 bien lo hizo, en adelante \u00e9l ser\u00eda un explorador terrestre. \u201cPronto nos volveremos a ver, y a tocar&#8230;\u201d, fue lo \u00faltimo que oy\u00f3 de Hypatia antes de continuar su camino, y, cada vez que trae a colaci\u00f3n el hallazgo de la caba\u00f1a del campesino, esas palabras recrean el instante en que ella rode\u00f3 su espalda con sus brazos desnudos, provocando chasquidos el\u00e9ctricos que se repiten en nuevos presentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Desde que aterriz\u00f3 ha venido sintiendo minichoques el\u00e9ctricos producto del contacto de su piel de Neoterrestre con la tierra viva y sus v\u00e1stagos, as\u00ed su mente se distraiga de la realidad natural de su entorno. Son variantes del abrazo de Hypatia, con el a\u00f1adido que es \u00e9l quien abraza a los \u00e1rboles, y en cada salida y retorno a su hogar, siente un sacud\u00f3n general que presagia aventuras sin par en Valle L\u00facido, y m\u00e1s all\u00e1 a\u00fan. Cuando se ech\u00f3 a andar por el angosto sendero que los diminutos sirvientes del Arquitecto hab\u00edan trazado a su hogar, intuy\u00f3 que lo aguardaba festivo asombro una vez que ponga pies en \u00e9l. La arcaica calzada de bloques de piedra azulada, amplia y rectil\u00ednea le vino tan extra\u00f1a como amable para la tracci\u00f3n de sus pies, aunque no tiene parang\u00f3n con ninguna trocha de Valle del Silencio ni con las veredas acolchadas de los nocturnos jardines del \u00c1gora. Una vez que tom\u00f3 el caminito de tierra a su caba\u00f1a, se carg\u00f3 con la sensaci\u00f3n de que estaba inmerso en una trocha escondida y estrecha de las que Mente VS crea para que sea irresistible. Aunque fue advertido que el acceso posterior de su casa apenas contaba con noventa pasos de longitud, lo que vio fue un sendero culebrero que lo invitaba a internarse en la penumbra del dosel, como si fuese a experimentar los ensue\u00f1os que le trae una caminata extensa en lo desconocido de Valle del Silencio, hasta dar con el refugio sorpresa que anuncia el fin del recorrido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">La caba\u00f1a mimetizada con el bosque, hecha de multimadera integrada molecularmente, fue una especie de narc\u00f3tico en cuanto puso p\u00edes dentro de ella, de repente le sobrevino un fulminante deseo de dormir. La casa de un campesino es levantada bajo la modalidad de construcci\u00f3n cu\u00e1ntica del Arquitecto de Valle L\u00facido, y su funcionalidad y apariencia es la que el Neoterrestre le transfiere a trav\u00e9s de su personalidad, consecuentemente su hogar viene a ser una extensi\u00f3n de su personalidad. En un principio es una estructura informe y sin esp\u00edritu, a la espera de que su due\u00f1o la llene con su presencia. Lo que hace el Arquitecto es montar un hogar a imagen y semejanza de lo que percibe de su ocupante. La morada de Rancho Pm, se levant\u00f3 en un altillo panor\u00e1mico, su frente es una vitrina el\u00edptica que nace del tupido bosquecillo trasero al cual no tiene ventanas. La edificaci\u00f3n, a espaldas del cerro Cimarr\u00f3n que est\u00e1 cubierto por festivos faiques, domina a simple vista la finca que en leve declive llega hasta el r\u00edo Colambo, serpenteando doscientos metros m\u00e1s abajo, siendo el tr\u00e9mulo resplandor de sus aguas cristalinas uno de los bocados exquisitos del men\u00fa de paisajes, de cercan\u00edas y lejan\u00edas, que agasajan al observador. El Arquitecto, aprovech\u00f3 el primer sue\u00f1o profundo que tuvo el due\u00f1o de casa para, al tenor de sus \u00edntimos deseos, decorar el vac\u00edo con objetos y colores que van de acuerdo con su personalidad. Cuando traspas\u00f3 la abertura del muro musgoso que ten\u00eda ante s\u00ed, que era el umbral de una construcci\u00f3n que cerraba el bosque, un alegre cansancio lo invadi\u00f3 impidiendo al ansiado recorrido de reconocimiento del hogar Neoterrestre; y fue, por un instante, como si estuviese de regreso en su piso minimalista del Cachalote despu\u00e9s de una larga caminata, listo para rendirse a la sagrada siesta que dure hasta la hora del t\u00e9 con pastelillos, y el deseo de posponer todo para la tarde lo sumi\u00f3 en el reposo. Crey\u00f3 haberse tumbado en un lecho ubicuo y de relajante materia invisible, tal como lo hace en la altitud cuando se entrega al mundo on\u00edrico. La diferencia fue que sinti\u00f3 que este hogar estaba enraizado en la tierra, era un \u00e1rbol fractal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">El Arquitecto -tal cual se lo comunic\u00f3 una vez que despert\u00f3-, en el lapso que le permiti\u00f3 el durmiente, le dio forma a un hogar en medio de la naturaleza de la cuenca del Colambo, mimetiz\u00e1ndose en ella. Nada de lo que encontr\u00f3 al abrir sus sentidos tras reparadora siesta era compatible con su planta del Cachalote, y, sin embargo, el ambiente y sus detalles arribaron \u00edntimamente familiares, la mano h\u00e1bil del Arquitecto se not\u00f3 ipso facto. No ten\u00eda referencias de su caba\u00f1a antes de caer dormido ni bien atraves\u00f3 la puerta abierta de pared musgosa por donde se ingresaba a una claridad despejada que pon\u00eda l\u00edmite al claroscuro boscoso, apenas la visi\u00f3n desde el umbral del amplio espacio cercado por ventanal el\u00edptico que de entrada no remit\u00eda cuadro buc\u00f3lico alguno, solo deslumbraba. No lleg\u00f3 a aproximarse lo suficiente para observar lo que se mostraba fuera del ventanal porque se plant\u00f3 a dos pasos de la puerta que se cerr\u00f3 tras \u00e9l, de ah\u00ed que autom\u00e1ticamente crey\u00f3 estar en el vac\u00edo piso luminoso del Cachalote, luego se apoder\u00f3 de \u00e9l la gana de sestear. Fue lo mejor que pudo haber hecho, y a la verdad estaba obligado a hacerlo para tener el glorioso despertar que tuvo en Rancho Pm. Incorporarse y andar vino a ser una comuni\u00f3n con su morada enraizada a la tierra. La realidad de la casa que lo acogi\u00f3 estuvo por encima de lo que hab\u00eda ambicionado despierto y dormido en Valle del Silencio, merced a lo que vision\u00f3 de las moradas terrestres de los individuos Homo sapiens que le permitieron ver los interiores y exteriores de sus residencias a ras de tierra vegetal, como el florido hogar de Virginia Woolf, o la diminuta caba\u00f1a en la Selva Negra a la que acud\u00eda el fil\u00f3sofo Martin Heidegger para tejer su galaxia, o la morada arbolada en Santos Lugares del doctor Sabato, o el solitario refugio en medio de bosques septentrionales del m\u00fasico vikingo Gaahl, o el reducto para el minimalismo extremo de Henry David en el lago Walden, o la mansi\u00f3n de Monet rodeada de nen\u00fafares. De los tantos hogares que vision\u00f3 de sus maestros, uno de los que m\u00e1s le atrajo fue el del profesor Pacchi, levantado en el tard\u00edo Antropoceno, y ese ser\u00eda el que m\u00e1s se acerca al suyo en cuanto al medio ambiente de Valle L\u00facido. Las dos hect\u00e1reas vac\u00edas de su piso del Cachalote no tienen correspondencia con la morada del Neoterrestre, y eso contribuy\u00f3 a apreciar de inmediato lo que se le hab\u00eda dado en Valle L\u00facido, no menospreciando lo que se le hab\u00eda dado en Valle del Silencio, al contrario, sin el goce de la altitud del Cachalote no tuviese la contrapartida del placer terrenal de Rancho Pm. En su recorrido inaugural de la caba\u00f1a, el Arquitecto, hizo la entrega de su obra con la satisfacci\u00f3n de un artista que se precia de la misma, y no dejaba de pedirle su parecer de esto y lo otro, dici\u00e9ndole, por ejemplo, \u201c\u00bfte satisface tener una biblioteca as\u00ed?\u201d, y \u00e9l, Palamedes, respond\u00eda agradecido desde el fondo su alma \u201cs\u00ed, s\u00ed, me encanta\u201d, pues, todo lo que ve\u00eda y empezaba a palpar por inercia era extraordinario, ten\u00eda la impresi\u00f3n de estar husmeando en un mundo de extra\u00f1a belleza pero muy suyo a la vez. Cuanto se hab\u00eda integrado al hogar por v\u00eda del Arquitecto, hab\u00eda nacido de las ideas del usuario. El Arquitecto supo concretar un hogar terrenal af\u00edn con los deseos del due\u00f1o de Rancho Pm, \u00e9ste solo tuvo que abrir los ojos y palpar las cosas para cerciorarse que estaban ah\u00ed, al alcance de las manos. Si bien fue el Arquitecto el artista que materializ\u00f3 los ambientes de la casa del Neoterrestre Palamedes, no quita que se sienta copart\u00edcipe de la creaci\u00f3n de su morada terrenal. Fue como si el Arquitecto la hubiese levantado con la misma estructura que est\u00e1 hecha la unidad fractal del ocupante, no hubo transici\u00f3n sentimental entre su piso en las nubes y la caba\u00f1a mimetizada con el piso vegetal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201c\u00a1Bienvenido, Palamedes!\u201d, hab\u00eda exclamado m\u00e1s de una vez el Arquitecto hasta llegar al final del recorrido inaugural, embutido en el holograma que le vino grato al due\u00f1o de casa apenas apareci\u00f3, acopl\u00e1ndose a su personalidad como un compa\u00f1ero de fatiga en la construcci\u00f3n del hogar, con el que hab\u00eda que congratularse mutuamente por el buen gusto. \u201c\u00a1Bienvenido, t\u00fa tambi\u00e9n, Arquitecto!\u201d, replic\u00f3 m\u00e1s de una vez jocosamente. A horas de haber dejado el caminito del acceso trasero -que por reflejo de los senderos de Valle del Silencio, aparentaba un porte kilom\u00e9trico- tuvo poni\u00e9ndose a su disposici\u00f3n al Arquitecto que se hizo entra\u00f1able en cuanto lo gui\u00f3 por el espacio oval al que hab\u00eda dado diversidad tem\u00e1tica, avisando que para cualquier cambio o a\u00f1adido en los ambientes \u00fanicamente deb\u00eda llamarlo con un chasqueo de dedos. La figura del Arquitecto no existe para los residentes de las torres zoomorfas de la megal\u00f3polis, porque all\u00ed el urban\u00edcola nace, vive y se desintegra en un piso vac\u00edo, preconcebido para que lo llene la personalidad del ocupante temporal, sin que objetos permanentes estorben a la circulaci\u00f3n: una mesa, una silla, un lecho, etc\u00e9tera, se integra con materia invisible por el tiempo que es \u00fatil al usuario, luego se deshace autom\u00e1ticamente. El \u00e1tico del Cachalote lo ocup\u00f3 su antecesor Marco Aurelio, y despu\u00e9s de \u00e9l, Palamedes, ser\u00e1 de su sucesor -el que Mente VS a su momento crear\u00e1, otro embri\u00f3n de Ps\u00edquico ser\u00e1 insertado en la burbuja de la Nodriza-, mientras que esta edificaci\u00f3n hecha a su medida en Rancho Pm, cuando la abandone, se esfumar\u00e1 con el due\u00f1o como si no hubiese sido levantada sobre piso vegetal, a poco de aterrizar tuvo claro que todo campesino se devolver\u00e1 a su cuna a\u00e9rea a la hora del fin de su generaci\u00f3n. El extremo minimalismo del piso que habita el Homo aerius, se ha trocado en una mansi\u00f3n con formas y ambientes propios de una calidez terrenal concreta -solo imaginada en las alturas del Cachalote-. Su vivienda terrenal no imita el barroquismo vegetal de la naturaleza circundante, tampoco recrea el minimalismo extremo de las dos hect\u00e1reas de su residencia a\u00e9rea. Ac\u00e1 no requiere de la amplitud sin estorbos que en las torres zoomorfas es imprescindible para que el Homo aerius camine con holgura cotidianamente, pero cuenta con un espacio suficiente en funci\u00f3n de circular y contemplar tras el ventanal polarizado de tres metros de alto que de punta a punta abarca ochenta metros de longitud. Su morada el\u00edptica, que en su parte m\u00e1s ancha tiene veinte y cinco metros de fondo, ofrece modulada claridad en las horas solares, como si aqu\u00ed y all\u00e1 se encendieran y apagaran tragaluces acorde con el estado de \u00e1nimo del due\u00f1o de casa. Dentro de la vivienda hay divisiones sutiles, detalles que crean rincones para los distintos estados psicofisiol\u00f3gicos del campesino, que no afectan la circulaci\u00f3n sino que la adornan con muebles inspirados en los hogares de artistas y pensadores Homo sapiens. \u201cTu casa alberga patrones geom\u00e9tricos para engendrar belleza con la gama de colores y vetas de la multimadera; es armon\u00eda ca\u00f3tica en su conjunto el\u00edptico; es la materializaci\u00f3n ergon\u00f3mica del estudio-biblioteca que so\u00f1aste, de la sala-comedor que so\u00f1aste, del dormitorio renovador-celular que so\u00f1aste; en fin, de la pinacoteca-filmoteca-discoteca que so\u00f1aste. Esa suma de contrastes interiores tiene ventanas di\u00e1fanas, la elipse panor\u00e1mica, que te abre tanto a la lejan\u00eda de arrugados lomerales como a la cercan\u00eda que desemboca en el r\u00edo Colambo&#8230;\u201d, hab\u00eda dicho el Arquitecto.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.amazon.com\/Homo-aerius-Spanish-Arias-Bermeo\/dp\/1507664877\/ref=la_B00JQKWKU8_1_2?s=books&amp;ie=UTF8&amp;qid=1424312472&amp;sr=1-2\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" title=\"libro impreso\" src=\"http:\/\/www.bipedosdepredadores.com\/media\/4\/20150218-descarga_ha.jpg\" alt=\"libro impreso\" width=\"224\" height=\"346\" \/><\/a><\/p>\n<div style=\"text-align: center;\"><b>**<\/b>Fragmento del cap\u00edtulo \u00ab<b>Rancho Pm<\/b>\u00ab.<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEl \u00fanico verdadero viaje de descubrimiento consiste no en buscar nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos\u201d, M. 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