{"id":170,"date":"2012-10-01T19:53:03","date_gmt":"2012-10-01T19:53:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.bipedosdepredadores.com\/nuevobipe2\/?p=170"},"modified":"2024-03-07T10:09:27","modified_gmt":"2024-03-07T15:09:27","slug":"literatura-infantil-para-pensarla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/bipedosdepredadores.kantoborgy.com\/?p=170","title":{"rendered":"Literatura \u00abinfantil\u00bb para pensarla"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Hay libros con un barniz infantil que son para bucear en ellos bastante despu\u00e9s de haber superado la ni\u00f1ez, como <i>El Principito<\/i>, de Antoine de Saint Exupery. El autor del Principito, desde la dedicatoria, deja en claro que el libro va dedicado al ni\u00f1o que a\u00fan reside en el coraz\u00f3n de un adulto de cualquier edad, o sea, va dirigido a un joven de por vida, el que no ha perdido su capacidad de asombro, de admirar y alimentarse de lo sencillo que es en s\u00ed lo complejo. El Principito, en su asteroide B 612, amaba a la flor vanidosa que cuidaba junto a una oveja y a tres diminutos volcanes, dos en actividad y uno apagado al que tambi\u00e9n deshollinaba, por si acaso despierte de repente y no lo vaya a sorprender con una erupci\u00f3n pl\u00ednica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Principito abandon\u00f3 temporalmente a sus compa\u00f1eros planetarios por el prurito de ver qu\u00e9 hab\u00eda fuera, tal vez lo suyo era caduco y no val\u00eda la pena tanta devoci\u00f3n por los ralos habitantes del asteroide B 612. As\u00ed viaj\u00f3 en el espacio visitando otras esferas donde la gente se hallaba enajenada por sus deseos mundanos. Sus aventuras no fueron en vano, moverse hac\u00eda fuera no vino a ser un circuito superficial, estar lejos de su h\u00e1bitat lo hizo verse a fondo a s\u00ed mismo, y entender que sus rituales en casa constitu\u00edan su verdadero tesoro.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El escritor ecuatoriano, Juan Montalvo, dec\u00eda que hay hombres que son privilegiados con una segunda y hasta tercera juventud. El aviador Antoine no lleg\u00f3 a la tercera, desapareci\u00f3 bendito en los cielos cursando la segunda. Y su esp\u00edritu sigue vigente en el tiempo-espacio de su creaci\u00f3n, donde El Principito nos comparte la sencilla existencia de un complejo vividor, del que hay que imbuirse sin que el educando sea oprimido por lecturas que s\u00f3lo responden a una obligaci\u00f3n escolar, y despu\u00e9s tenemos adultos estacionados en la decadencia. Parad\u00f3jicamente, la inmensa mayor\u00eda de estudiantes que se les ha dictado la lectura como un deber, en su vida adulta no se dan tiempo para evolucionar con una literatura exigente, y no ambicionan nada que los haga ser revolucionarios de su propia existencia. En estos d\u00edas de desprecio a los valores de la Pachamama, apenas cesa la obligaci\u00f3n de leer para rendir un examen de \u201ccultura general\u201d, se ocupan de la ma\u00f1ana a la noche en los sue\u00f1os de paja que trae el traj\u00edn esclavizador. Cervantes, quien qued\u00f3 manco en la batalla de Lepanto que el Quijote la calific\u00f3 como la m\u00e1s c\u00e9lebre de la era humana, ya nos advirti\u00f3 que para leer hay que estar en activo reposo. <b><i>Desocupado lector<\/i><\/b>&#8230;, as\u00ed empieza el pr\u00f3logo de Don Miguel a su obra indeleble que la concluy\u00f3 con un pie en la tumba. Don Quijote, y El Principito, nos ense\u00f1an que cuando se trata de ir tras una aventura bien surtida de portentos, de mito y magia, de vestiglos y endriagos, hay que hacerle el quite a la absurda cotidianidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mensaje del Principito no llega a los individuos amarrados a las cosas que apenas entretienen y han banalizado su existencia, volvi\u00e9ndose tan autom\u00e1ticos como los \u00fatiles que adoran y para los que trabajan hasta la amnesia de la espiritualidad inmanente al ser humano, convirti\u00e9ndose en celadores de la cadena perpetua que el libre mercado ha dictado contra ellos, colgados de por vida en los percheros de los templos del consumismo. Estar ocupado garantiza la excelencia para la explotaci\u00f3n de los recursos terrenales, y todo sirve con tal de que sostenga el desquiciado objetivo de dejar en soletas a la Naturaleza salvaje, la consigna para modernizar la Naturaleza es sugerida desde que se est\u00e1 en el vientre materno, y contin\u00faa por d\u00e9cadas en los centros de adoctrinamiento borreguil. Destruir al ni\u00f1o que cuida de una flor y deshollina sus volcanes, es la meta de una sociedad de enjambre que no forja lectores. Sin embargo, aunque no hay manera de escapar completamente del constante bombardeo de los mensajes subliminales -y en crescendo descarados- de la propaganda enajenante, la resiliencia de los pocos persiste y vienen a ser los que al cabo de un largo desasimiento se grad\u00faan de <b>Desocupados lectores<\/b>, y \u00e9stos se dan modos para reivindicar al Principito preocupado porque la oveja se puede comer a su flor. La tarea del Principito es la de rescatar al ni\u00f1o que lleva adentro un adulto y, antes de que sea un enfermo incurable, sacudirlo de su fantas\u00eda maquinista, redimirlo con las peque\u00f1as felicidades que brinda lo original, las \u00fanicas que un hombre concreto tiene a mano con sus sentidos, la mente y el coraz\u00f3n puestos en las parcelas verdes que ha preservado a su rededor.<\/p>\n<div><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">La <i>Sirenita<\/i>, de Christian Andersen, es un cuento dorado con un pincel infantil que encierra aberraciones masoquistas. La donosa Sirenita vende su alma a una horripilante bruja oce\u00e1nica para tener acceso a la bipedalizaci\u00f3n y as\u00ed enamorar y ser amada por el pr\u00edncipe de sus sue\u00f1os, al que en una noche aciaga lo liber\u00f3 de morir en alta mar. Fue un p\u00e9simo negocio para la Sirenita caprichosa, el precio que pag\u00f3 a la maga no compens\u00f3 el castigo que se auto infring\u00eda, pues, transformar su larga cola de pez en un par de sensuales piernas de mujer prieta, devino en un calvario completo. Perdi\u00f3 la hipn\u00f3tica voz de las sirenas y, a cada paso que daba en pos del hombre anhelado, se ganaba el punz\u00f3n de filos cuchillos hundi\u00e9ndose en los p\u00edes. Sum\u00e1ndose al espantoso tormento f\u00edsico de la Sirenita perdida por un deseo contra natura, el asediado gal\u00e1n nunca le correspondi\u00f3 como ella esperaba, \u00e9l s\u00f3lo ten\u00eda memoria de ser quien la recogi\u00f3 devuelta por el oc\u00e9ano, en una s\u00e1bana de sargazos, y la rodeaba con el sincero cari\u00f1o fraternal y solidario de un ex n\u00e1ufrago hacia la n\u00e1ufraga que tuvo en suerte salvar. Mientras que la Sirenita, cada vez que mov\u00eda sus piernas, y hasta danzaba para su amado, se tragaba su dolor y disimilaba su tortura con una sonrisa. Todo ese derroche de amor masoquista iba a un saco roto. A las agujas pinchando su delicada carne, se a\u00f1adi\u00f3 la herida involuntaria que le propin\u00f3 el pr\u00edncipe, quien pronto contrajo matrimonio con la doncella propia para ello, la que lo descubri\u00f3 inconsciente en la playa y \u00e9l perenniz\u00f3 en su memoria como su \u00e1ngel guardi\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Sirenita no consigui\u00f3 m\u00e1s que infiernos por su insano prop\u00f3sito de ser mujer terrestre, la sentencia de convertirse en espuma de mar que pend\u00eda sobre ella por no lograr su prop\u00f3sito de llevar a su amor al t\u00e1lamo nupcial, vino en realidad a convertirse en un alivio a sus tormentos. No termin\u00f3 comiendo perdices con su pr\u00edncipe elegido, mas su deseo de poseer una alma inmortal se ha cumplido hasta la fecha. Est\u00e1 viviendo en los que hicimos un seguimiento de su historia posterior, \u00a1oh, fatal Sirenita! Si hubiese sido un amor plat\u00f3nico se habr\u00eda ahorrado mutaciones y cuchilladas, en la esfera plat\u00f3nica no se requiere el concurso carnal del ser deseado, basta con una de las partes para montar la f\u00e1brica de mieles y temores de un amor imprescriptible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Sirenita, m\u00e1s all\u00e1 de su actualidad, se ha ganado -en mi caso- una especial atenci\u00f3n por la menci\u00f3n que hace de ella Thomas Mann, en su obra cumbre, <i>DoKtor Faustus<\/i>. Si no hubiese sido por la lectura del <i>DoKtor Faustus<\/i>, nunca me hubiera conmovido con el atroz sufrimiento de la Sirenita, habr\u00eda permanecido como una f\u00e1bula m\u00e1s de la ni\u00f1ez. Thomas Mann toma prestada a la Sirenita, de C. Andersen, para que Lucifer se la ofrezca, como parte de su paquete tentador, al talentoso y joven m\u00fasico Adri\u00e1n (personaje inspirado en la tr\u00e1gica vida del fil\u00f3sofo de las altitudes aquilinas, el poeta del martillo y la dinamita: F. Nietzsche).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la trama del <i>Doktor Faustus<\/i>, la Sirenita, pas\u00f3 a conceder sus favores al m\u00fasico Adri\u00e1n quien, insensible al dolor de su presa, la us\u00f3 durante los veinticuatro a\u00f1os que dur\u00f3 el pacto con el Tentador. El m\u00fasico que se encaram\u00f3 en las m\u00e1s altas torres sinf\u00f3nicas, a las que s\u00f3lo un poseso genial las alcanza, en un acto de contrici\u00f3n p\u00fablica, al final de la novela, reconoce que si bien le agradaba la Sirenita en su forma natural de pescado, holgaba a plenitud de su cuerpo cuando con sus piernas de mujer se retorc\u00eda del dolor en el lecho abrasante. Y lo ins\u00f3lito, Adri\u00e1n procre\u00f3 con ella un v\u00e1stago de abrumadora belleza integral, un querub\u00edn, cosa que produjo la temprana desaparici\u00f3n de la criatura porque le inspiraba al fr\u00edo m\u00fasico una verdadera veneraci\u00f3n, y ese tipo de amor le estaba vedado a un preso de sus demonios.<\/p>\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" title=\"LA SIRENITA\" src=\"http:\/\/www.bipedosdepredadores.com\/media\/4\/20121001-DSC_6559%20-%20Copy%20(2).JPG\" alt=\"LA SIRENITA\" width=\"448\" height=\"313\" \/><\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay libros con un barniz infantil que son para bucear en ellos bastante despu\u00e9s de haber superado la ni\u00f1ez, como El Principito, de Antoine de Saint Exupery. 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